ARTHUR SCHOPENHAUER: LA RELIGIÓN, METAFÍSICA DEL PUEBLO


 LA RELIGIÓN, METAFÍSICA DEL PUEBLO 


La religión es la metafísica del pueblo, un revestimiento alegórico de la verdad, adaptada a la capacidad de entendimiento del pueblo. 

    La sentencia de Schopenhauer lo dice todo: la filosofía queda reservada a las mentes críticas, y al común de los mortales les queda esa forma popular de la metafísica: la religión.


LOS DOGMAS ASFIXIAN LA CONCIENCIA Y REDUCEN SU RADIO DE ACCIÓN


Las religiones no se dirigen al convencimiento con motivos, y con argumentos: se dirigen a la fe que han impuesto en la niñez de los hombres -abusando de ellos-, con (supuestas) revelaciones


Los sacerdotes se aprovechan de la más tierna infancia del hombre, para grabar en ellos dogmas y doctrinas, con una idea fija: conjurar con solemnidad el riesgo de ese invitado de piedra que es la duda, que presentan como el riesgo de la condena eterna. 


Todo ello ingresa con tanta fuerza en los frágiles circuitos neuronales del niño, que el hombre, a lo largo de su vida, se verá incapaz de revisar aquellas enseñanzas, de ponerlas en duda, de cuestionarlas racionalmente, o de abandonrlas.


    Schopenhauer entiende que los dogmas asfixian la conciencia, reduciendo su radio de acción. Escribe que la "estúpida supersticióm eclesiástica" queda grabada, actuando como "una especie de parálisis cerebral", confirmando que "tan sólo la infancia -y no la madurez del hombre-, es el período propicio para sembrar la semilla de la fe".


LA FILOSOFÍA SERÁ LA EUTANASIA DE LA RELIGIÓN


Me recuerda que los griegos no tenían lo que nosotros entendemos por religión: carecían de un libro sabrado. Y en toda la Antiguedad no hay huellas del deber de creer en un dogma: el rol de los sacerdotes se limitaba a las ceremonias del templo.


Con el cristianismo la religión ha ocupado el trono de la verdad, y lo ha mantenido con ayuda de una estafa continuada.


Considera que la religión es "un mal necesario, cuya necesidad se basa en la lamentable debilidad intelectual de la gran mayoría de los hombres", pero entiende que la filosofía será la eutanasia de la religión


Escribe que la religión sería respetable, sólo si se considerara la verdad que pregona en registro alegórico

    Pero ella insiste en la desmesurada pretensión de ser verdadera, y ahí reside la ilusión, a la que el amante de la verdad se opone  con hostilidad.


LA RELIGIÓN, COMO LAS LUCIÉRNAGAS, NECESITA LA OSCURIDAD PARA PODER LUCIR. 


Escribe que un cierto grado de ignorancia general, es la condición de todas las religiones, y que la fe y el saber son como los dos platillos de una balanza: cuando uno sube, el otro desciende.


Afirma que en su tiempo -el siglo XIX-, el cristianismo se encontraba ya muy debilitado, después de que los siglos XVI y XVII dispersaran las tinieblas de la Edad Media. 


Sólo me resta añadir que los siglos XVIII, XIX, XX y XXI han continuado la tarea de demolición del impresionante y prescindible edificio de la teología.


Entiende que las religiones son como las luciérnagas: necesitan de la oscuridad para poder lucir.


    Reconoce que la religión es fuente de consuelo, pero cree que será desplazada por la filosofía. Y ese reemplazo ya se ha producido: hace más de un siglo que Dios está muerto en la filosofía.




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