RESEÑA DEL LIBRO DE VICENTE CLAVERO
CLAVERO, Vicente (2026), España,
1931. La legitimidad de la República. Madrid. Editorial Trea, 207 pp.
El libro que nos ofrece
Vicente Clavero es una ventana abierta sobre aquel episodio de nuestro pasado
cuya complejidad sigue atrayendo a los investigadores, empeñados en un ajuste
de cuentas con una etapa de nuestra historia que sigue abierta a nuevas aproximaciones.
Su investigación
nos permite alcanzar una comprensión más satisfactoria de lo que realmente
sucedió aquel 12 de abril de 1931 y los días siguientes, al margen de la mitología que unos y otros han cultivado -desde
visiones parciales e interesadas- sobre aquella suma de comportamientos de unos y
otros, que se vieron desbordados por los acontecimientos que protagonizaban, y
cuya evolución y desenlace nadie controlaba.
El autor, periodista, profesor universitario, historiador,
buen documentalista, buen conversador y mejor narrador -es autor de cinco novelas-, ha conseguido
hilvanar un retrato de la época, y de los personajes que la vivieron, que atrapa
al lector, en un texto que merecería ser el punto de partida de un guion para una
película sobre aquellos días.
Clavero se asoma a esa ventana, con una frase de Montesquieu que abre su investigación: "Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento". Desde luego la nuestra no es una historia que aburra. Aunque el final desgraciado de aquella aventura republicana no forma parte del libro, aquel desenlace que se produciría cinco años después inquieta, duele, y desde sus páginas nos grita aquello que se escuchó años después en las calles porteñas: Nunca más.
El relato de Clavero apasiona. Y da la impresión de que su redactor se cuela en las reuniones que mantienen los protagonistas: como si estuviera contemplando sus intervenciones y tomando nota de todo lo que dicen.
Clavero consigue ese registro mediante una agotadora
consulta bibliográfica y hemerográfica, de la que da cuenta en las referencias
a pie de página que inserta durante toda la obra.
Es una obra que se lee en un día, porque el lector no
podrá interrumpir la trama a la que asiste, y porque las páginas del relato son
solo 127: el resto está dedicado a la cronología, los nombres de los protagonistas,
la bibliografía y los periódicos consultados, el índice onomástico y varios
anexos.
En
esas páginas el autor expone cómo se llegó a la República, con un análisis en
el que explica la tesis de aquellas elecciones como un plebiscito, lo
cual permite afirmar que aquella consulta para renovar los ayuntamientos recibió
una suerte de legitimidad sobrevenida: que la haya recibido de las urnas o no
nunca se sabrá -reconoce el autor (p.81)-, pero sí de los protagonistas y
sí de las interpretaciones y de los comportamientos que ellos impulsan.
El autor
pasa revista a esos comportamientos y a esas interpretaciones, y el lector
encuentra una suma de aconteceres que -como ocurre en las grandes crisis de
la historia- no están escritos por los protagonistas. Como quedó dicho, ninguno
controlaba la situación global en la que se veían endiabladamente atrapados: cada uno percibía el sector o el arco, pero no la sistémica y entera circunferencia.
Llama
la atención la desigualdad de las actitudes de los protagonistas: la prisa de los republicanos contrasta
con la timidez de los monárquicos. Y el monarca no tarda en
entender que su situación era insostenible. En eso no se equivocaba: de haber
seguido el impulso de Juan de la Cierva -el ministro animó al rey a
resistir-, las consecuencias hubieran sido catastróficas para el titular de la
corona.
Para
terminar este breve comentario solo resta decir que, en esta obra, el autor da un
paso más en sus anteriores investigaciones sobre la II República, confirmando su
autoridad sobre los asuntos que expone y sentando plaza de algo que todos
sabíamos: es una de las voces más autorizadas para explicarnos aquel tramo
dramático de nuestra historia reciente.
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