LA IGLESIA HA PERDIDO SU CREDIBILIDAD
Yo pienso que mantener la creencia de que son los dioses los que crearon a los hombres es engañar al personal, y seguir empadronados en la caverna de Platón.
Es permanecer anclado en los mitos, que eran la antigua manera de
explicar el mundo, de conjurar la incertidumbre, y que ya no convencen. Los
dioses son creaciones de los hombres.
LA FE, UN DESASTRE COGNITIVO
Y nadie resucitó en la historia. Sí en la fe, claro. Pero la fe es sólo un
recurso emocional. Y es un instrumento valioso para controlar los
comportamientos del creyente, formateando su mente desde la infancia, y dando
por buenas las fantasías de los hombres.
Pero como recurso para alcanzar la verdad la fe es un desastre, psicológico,
cognitivo y epistemológico.
LA TEOLOGÍA, UNA RAMA DE LA CIENCIA FICCIÓN
Uno piensa que Spinoza acertó: Dios y la Naturaleza son lo mismo. Y a la pregunta sobre cómo surgió la Naturaleza, le pediría prestado un argumento a la teología.
No por ser la teología una rama de la ciencia ficción podemos negarle un trofeo:
la causa primera es la causa incausada, y si los teólogos le llaman Dios,
nosotros le llamamos la Naturaleza.
No ha sido tarea fácil liberar a los ciudadanos de la caverna eclesiástica en la que estaban atrapados.
Spinoza, y la filosofía alemana del siglo XIX, han puesto a la caverna en estado de sitio.
LA IGLESIA HA PERDIDO SU CREDIBILIDAD
Acosada por la imagen científica del mundo, por la eficacia de la moderna tecnología, por la biología evolucionista, por la filosofía, y por los graves escándalos de curas pederastas, la institución ha perdido su autoridad, y su credibilidad.
Benedicto XVI dijo que la pederastia de los sacerdotes era “la mayor crisis de la Iglesia católica desde la Reforma Protestante”.
Pero nada hizo para denunciar ante la justicia los oprobiosos escándalos, que se conocían desde los años ochenta del siglo pasado.
Y tampoco hizo nada Juan
Pablo II, lo cual no fue obstáculo para que lo declararan santo y lo treparan a
los altares.
Ni uno ni otro denunciaron a sus delincuentes a
la justicia. Delincuente es el que delinque, y delincuente es el que oculta al
que ha delinquido. El código penal español contempla el delito de
encubrimiento.
NO CONFUNDIR LA VERDAD CON EL DOGMA
El que quiera entender, que entienda. Y tal vez pueda encontrar la fórmula mágica para impugnar los enunciados de la filosofía, y alzarse con el triunfo mediante una argumentación orientada hacia la conquista de la verdad.
Si lo intenta, será bienvenido. Mi consejo es que no
confunda la verdad con la defensa del dogma, pues -como hemos dicho alguna
vez-, ortodoxia y verdad están en una relación de relación conjunta: a más de
una, menos de otra, y viceversa.
Y le recuerdo que debe abandonar el pensamiento de trinchera. Triunfar no es imponer una incierta y discutible verdad.
Triunfar es
buscar juntos la verdad, que es transversal, que es esquiva, y que es menos una
confortable posada que una búsqueda interminable.
Como aconsejaba Antonio Machado, “¿Tu verdad? No.
La Verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”.
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